“Ser jardinero es una profesión muy bonita, pero ser buena persona y ser asertivo es lo que conseguimos en la Fundación Esperanza y Alegría”

El pasado 5 octubre fue el Día Mundial de los docentes y por eso, desde la Fundación Esperanza y Alegría queremos presentaros a José Francisco Esperón Rodríguez, el profesor del curso de Jardinería y Mantenimiento de Parques y Jardines que se imparte en la escuela de El Pozo del Tío Raimundo, en Madrid.

Esta es ya la segunda edición que da a personas del barrio que se encuentran en riesgo de exclusión social y que tienen problemas para encontrar un empleo. A través de este curso, que ya va por su sexta edición, tanto la Fundación Esperanza y Alegría, como la Asociación de Vecinos de El Pozo del Tío Raimundo que lo organizan quieren aumentar las oportunidades laborales de estos jóvenes que se encuentran en desempleo y mejorar las condiciones del barrio.

El inicio del curso ha sido posible gracias al apoyo recibido de Fundación Repsol, ACCIONA, Clifford Chance y Fundación A.M.A.

¿Aprender sobre jardinería atrae a los jóvenes?

Yo creo que sí, pero porque este es un curso eminentemente práctico. Lo puedes complicar hasta donde tú quieras, hay cálculos de jardinería con carácter de ingeniero, pero se puede reducir hasta lo esencial. La jardinería es muy repetitiva y se aprende fácilmente, aunque no rápidamente. Hay gente en jardinería que lleva limpiando hojas años y no ha querido más, otra gente se ha dado cuenta del potencial que tiene la jardinería…, al final los retos te los marcas tú.

¿Hay trabajo en jardinería?

Hay trabajo, pero hay que estar formado. Puedes partir de cero y quedarte en dos o partir de cero y llegar a cien. Hay gente que está muy formada y que utiliza técnicas muy complejas. Cuanta más formación en riegos y máquinas te lleves, tendrás más posibilidades de encontrar un empleo. Todo esto lo damos en el curso y también tienen su parte práctica.

Es sobre esos conocimientos lo que me interesa saber, ¿qué técnicas aprenden durante el curso?

Lo que nos distingue es que los alumnos usan máquinas en situación real y en un jardín real. A veces los jardineros hacen prácticas en un jardín aislado, pero no ponen cara a los vecinos. Aquí hay presión vecinal, los vecinos opinan y cada uno manifiesta lo que piensa. Les dicen opiniones contrarias. A ellos les afecta y les condiciona lo que puedan pensar son como los clientes finales. Desde la Fundación Esperanza y Alegría hacemos mucho hincapié en que todo trabajador tiene que tener en cuenta la prevención de riesgos laborales, que cumplan con la legalidad vigente. Muchos de ellos asumen trabajos de manera ilegal y aquí aprenden a conocer sus derechos y cómo deben ir protegidos para cumplir con la legalidad. Generamos conciencia de que para trabajar hay que trabajar con condiciones, conociendo los EPI, los contratos, los seguros.

Muchos de ellos asumen trabajos de manera ilegal y aquí aprenden a conocer sus derechos y cómo deben ir protegidos para cumplir con la legalidad. Generamos conciencia de que para trabajar hay que trabajar con condiciones, conociendo los EPI, los contratos, los seguros.

O sea que además de los conocimientos técnicos, aprenden valores…

Para mí el plus que damos en la Fundación Esperanza y Alegría es que no salen siendo solo jardineros, salen siendo trabajadores profesionales. Con responsabilidad en horarios, en puntualidad, en acatar órdenes, en demostrar espíritu crítico y manifestarse si la orden no les parece congruente. Para mí es lo más importante. Ser jardinero es una profesión muy bonita, pero ser buena persona y ser asertivo es lo que conseguimos en la Fundación. Como jardineros ellos se llevan el saber estar en equipo, los grandes problemas que he tenido al trabajar con jardineros eran problemas de organización y el curso les da ese espíritu crítico. La Fundación Esperanza y Alegría además está muy pendiente de que los chicos salgan hablando muy bien español.

Cuéntame casos de éxito de alumnos que hayas tenido…

Desde alumnos que han aprendido a gestionar su tiempo y sus posibilidades reales de inserción laboral, hasta alumnos que han encontrado trabajo fijo en puestos muy específicos y especializados en grandes empresas del sector. La situación normal después del curso es que vayan aceptando trabajos de sustitución en las empresas que les han conocido en las prácticas y eso les permita dar los pasos siguientes hasta encontrar un empleo definitivo. Siempre recordaré un caso de un alumno que nunca había usado una calculadora y cuando aprendió en el curso lloraba de emoción pensando que podría ayudar a sus hijos con los deberes del colegio. Lo importante para nosotros no es la meta, es el camino recorrido, solo así podemos continuar y sin darnos cuenta estamos al final del camino.

Siempre recordaré un caso de un alumno que nunca había usado una calculadora y cuando aprendió en el curso lloraba de emoción pensando que podría ayudar a sus hijos con los deberes del colegio. Lo importante para nosotros no es la meta, es el camino recorrido, solo así podemos continuar y sin darnos cuenta estamos al final del camino.

¿Animarías a otros jóvenes a que se apunten en próximas ediciones?

Yo confío en que la jardinería es una salida laboral muy bonita, ha cambiado mucho, de hecho, hace 40 años se trabajaba de una manera y ahora la forma de trabajar está enfocada en preservar la dignidad del trabajador. Antes subías a un árbol sin EPI, sin cuerdas, sin nada. Pero eso ahora es impensable, amparados por el convenio del trabajador que asegura tres pagas anuales y define muy bien las funciones.

¿Cómo es tu relación con la Fundación Esperanza y Alegría y la AAVV El Pozo del Tío Raimundo en relación a este curso?

La Fundación está detrás en todo momento de lo que sucede en El Pozo. Todas las cosas que hacemos siempre cuentan con el apoyo de la Fundación Esperanza y Alegría. Además, la Asociación de Vecinos de El Pozo también ofrece respaldo y aporta recursos vecinales como la biblioteca, centros cívicos, educadoras de calle, dinamizadoras sociales, el centro de salud o el comedor social, por ejemplo, te preguntan si algún chico quiere comer allí. La Asociación de Vecinos está pendiente de mí a cada minuto.

¿Qué esperas de este nuevo curso que ha comenzado?

Tengo la imagen clara de que aquí a seis meses van a encontrar trabajo. Estamos formando a trabajadores. Con el curso hacemos un seguimiento transversal de la persona. Dar una clase, preocuparme de sus necesidades, cuando están fuera del aula y están en prácticas tutorizarlos, y después saber si han obtenido ese puesto laboral.